El Palacio Municipal de los Deportes de León fue escenario este sábado de un partido de los que se recuerdan. El ABANCA Ademar León y el Dicorpebal Logroño La Rioja protagonizaron un duelo mayúsculo que se cerró en tablas (32-32), con un gol de Javier Miñambres a falta de tan solo 10 segundos para el final. Un final de infarto que resume perfectamente lo que fue la tarde en León.
Durante gran parte del encuentro, el Ademar fue el dueño claro de la situación. El equipo de Luis Puertas salió con fluidez y acierto, moviendo el balón con criterio, aprovechando la velocidad en transición y sin dejar que los riojanos se organizaran. Así se llegó al descanso con un cómodo 19-15, y en el arranque de la segunda parte los leoneses llegaron a mandar por seis goles (23-17, min. 35).
Ahí empezó el problema. A partir del minuto 40, con el marcador en 24-21, el Logroño encendió el motor. Con Álvaro Preciado —nominado a MVP Nexus Energía del mes de abril— al frente del ataque visitante, los riojanos fueron achicando distancias posesión a posesión hasta colocarse, increíblemente, por delante en el marcador: 30-31 en el minuto 55. El Palacio, que había disfrutado de un buen rato de balonmano, se echó a temblar.
En los instantes finales, un error en el ataque posicional del Logroño cuando ganaba 31-32 abrió la puerta a Miñambres, que no perdonó: gol y empate definitivo con el crono a punto de sonar. Las tablas que nadie esperaba, ni para bien ni para mal.
Máximos anotadores
Ademar León: Gonzalo Pérez Arce (7), Rodrigo Benites (6), Javier Miñambres (5), Sergio Sánchez Vidán (5), Óscar Lindqvist (4).
Logroño: Álvaro Preciado (5), David Cadarso (5), Francisco Lombardi (4), Aitor García (4).
Un punto que sabe diferente según desde qué lado se mire. Para el Logroño, un pinchazo que complica su lucha por la segunda plaza en la clasificación. Para el Ademar, una muestra de carácter que no cierra del todo la puerta a las opciones europeas, aunque el margen es ya muy estrecho. Lo que está claro es que mientras el balonmano leonés de tardes así, el Palacio seguirá siendo un sitio al que merece la pena ir.

